Italia tiene más de 20 regiones, y cada una ha dado su toque especial a este platillo.
Pizza Napoletana (Nápoles)
La madre de todas las pizzas. Su masa es esponjosa, con bordes inflados y un centro suave. Se cocina a altas temperaturas en horno de piedra, lo que le da ese sabor ahumado tan característico.
Sus versiones clásicas son:
Margherita: con jitomate, mozzarella y albahaca.
Marinara: con jitomate, ajo, orégano y aceite de oliva.
Pizza Romana (Roma)
Más delgada, crujiente y con menos borde. Es ideal para quienes prefieren una textura más tostada. Suele servirse con anchoas, aceitunas negras y alcaparras.
Pizza Siciliana (Sicilia)
Rectangular y de masa más gruesa, se cubre con jitomate, queso, cebolla, anchoas y orégano. Tiene un sabor más intenso y rústico, reflejo del carácter del sur de Italia.
Pizza al Taglio (Roma y norte de Italia)
Significa “pizza al corte”. Se prepara en grandes bandejas rectangulares y se vende por porciones. Es popular en calles y mercados, perfecta para comer al paso.
Pizza Calzone (Nápoles)
Una pizza doblada por la mitad, rellena de queso, salsa y embutidos. Ideal para quienes buscan una experiencia más abundante y diferente.
En cada pizza que servimos en Tinto Rosso, horneamos más que ingredientes: horneamos historia, cultura y pasión.
Nuestro horno de piedra, la masa artesanal y los ingredientes frescos nos conectan con la Italia auténtica, mientras que los toques mexicanos nos recuerdan dónde estamos y quiénes somos.
Te invitamos a descubrir la tradición italiana reinventada, una rebanada a la vez.




